Tienes la culpa, de habernos dejado, creando una bola de fuego en mis manos, que lanzo a tus hijos y a tu querer.
Ni siquiera supiste si te quise bien, creo que pides demasiado para mis no tantos años.
¿Cómo habría sido? Vaciar los bolsillos de piedras pequeñas que dejaste aquí, mira sus caras ya no dicen nada.
Nombrarte bajito.
Hoy casi te olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario