martes, 27 de enero de 2015

Malaguas.

..Y me encontraba ahí, en un mar nocturno, donde no tenía nada más por perder. Había perdido todo, habían heridas, y lo único a la vista, sin tablas salvavidas, eran mis sueños ahora inertes, flotando en un mar sin fondo por tocar.

Hacía frío. Tenía hasta el alma desnuda, en contra de mi voluntad. No dejaba de preguntarme a mí misma:
¿Qué pasó? Recordaba un todo estructurado, en buen estado.
¿Cómo había llegado a dar ahí? ...
¿Qué hice? Abracé mis sueños y los cobijé con todo mi amor. O lo que quedaba de él.

Finalmente, eran lo único que me quedaba, y yo lo único que ellos tenían. Los adoré y me salvaron.
Nadé con ellos en brazos, sin cesar, con coraje, siendo lo único claro en mí en esos momentos.

Toqué una orilla, mientras, a lo lejos, escuché un ulular...


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